Yo aparecí casi sin darme cuenta, me llegó la noticia un día antes de que la aldea se iniciara. Chiquitita, como una pepita de ají, como un granito de arena que hace meses comienza a oír su misión. Como la vibración de una estrellita que parpadea y se esconde, sabiendo que mis pasos estaban siendo empujados como un afluente que pertenece al mar, y que al océano debe todas sus andanzas.
Amado infinito, regalé a ti mi sangre y mi ser ha sido siempre tuyo. Bendito universo, soy hija del sol y al fuego debo mi pasión inacabada, gracias a ti y a cada ser humano que en ese lugar puso parte de su ser, mi corazón se abre y fusiona, como pétalo de rosa dejando que cojan las mariposas el polen
Llevamos más de cincuenta días construyendo en un terreno abandonado de Laguna Verde una llamada Eco Aldea de Paz. Para los ojos del ciudadano común suena a una idea loca de un montonazo de hippies, los que lo vivimos y llevamos tiempo allí, sabemos que se trata de algo mil veces más tirado de las mechas,e inconteniblemente más intenso.
Estuve a dos segundos de no trazar esta historia, o de omitir palabra acerca del relato que vibra en mi corazón. Quizás no lo habría escrito si anoche una estrella colosalmentente mágica, no hubiese traído corriendo a uno de mis compañeros aldeanos hasta la fogata donde nos encontrábamos los que estábamos en la cocina preparando el té. Él, que llevaba cerca de media hora meditando alrededor del fuego sagrado, ubicado en el círculo central de nuestra comunidad en medio del bosque, llegó corriendo hasta nosotros.
Nos explicó que una estrella fugaz acababa de moverse de una forma totalmente extraña y luego se había lanzado con tal fuerza hacia el cielo, que todos los que en ese momento se hallaban mirando los astros, habían quedado estupefactos. -¡chicos vengan!- comenzaron a gritar al unísono y corrimos todos juntos.
Me caí de golpe en los brazos de uno de mis amigos, y otro de ellos, apoyó sus codos en la tierra a mi lado. Estábamos tan contentos y emocionados que ni cuenta nos dábamos de lo apegaditos que mirábamos hacia arriba, como hijos devotos de la galaxia entregados a sus manifestaciones.
Nos convertíamos en una familia con el corazón tan grande para ser capaz de abrigar un millón de espíritus con frío, y de encender una llama en el centro de nuestro hogar, que cada día ilumina más un espacio que no puedo delimitar, en el que nos hemos vuelto uno. Me focalizo en ese brillo, en esa luz incandescente que veo en los ojos de aquellos que aparecieron, como mi cielo preferido.
Me caí de golpe en los brazos de uno de mis amigos, y otro de ellos, apoyó sus codos en la tierra a mi lado. Estábamos tan contentos y emocionados que ni cuenta nos dábamos de lo apegaditos que mirábamos hacia arriba, como hijos devotos de la galaxia entregados a sus manifestaciones.
Nos convertíamos en una familia con el corazón tan grande para ser capaz de abrigar un millón de espíritus con frío, y de encender una llama en el centro de nuestro hogar, que cada día ilumina más un espacio que no puedo delimitar, en el que nos hemos vuelto uno. Me focalizo en ese brillo, en esa luz incandescente que veo en los ojos de aquellos que aparecieron, como mi cielo preferido.
Hoy soy como un hada que vuelve a sumergirse en la tierra, que agradece cada amanecer junto a los grillos y a las melodías de los pájaros, como un alma que vibra y salta al poder salir de la carpa descalza, como una tortuga que se esconde en el caparazón para dormir y que canta sin vocablos a través de la concha de un caracol, gritándole al universo que en él, coloco absolutamente toda mi alma.
Que paradisíaco es correr sin zapatos por la ladera del bosque, pinchándome las palmas de los deditos con los ramitas del camino, y llegar a la laguna donde las gaviotas blancas cantan a volumen enaltecido, convenciéndome a pura asociación, de que estoy encontrando mi paz, por dentro, por fuera, y hacia todas dimensiones donde quiera desbordarse. Me divierte mirar las manos que colocan mis camaradas en la fogata, reconocer que cada uno tiene cicatrices en las palmas, que todos hemos vivido tanto en quién sabe qué lugar, y que cada uno guarda dentro de sí un millón de historias. Me gusta agarrarles fuerte la piel y sentir que mis pulsaciones son parte de las de ellos, que mis risas les pertenecen, que podemos elevarlas muy fuerte y sentir que lo que más vale es esa conexión.
Qué feliz la locura es cuando se reconoce en conjunto, y deja de ser una tontería creer en la paz y en la transformación del mundo y sus visiones. Confiar en que nuestros esfuerzos pueden llegar a algo concreto, a partir del arte fusionado al conocimiento, y del espíritu conectado hacia arriba y más allá.
Que hermoso es hablar de revolución sabiendo que ello implica trascender todos los esquemas. Con abrazos, con sonrisas, con esas canciones que a estas alturas del correr de los meses, ya nos sabemos todos de memoria, y al unísono, cuando se las dedicamos a los astros, nadie duda de lo intenso que aquel sonido vibra en nuestras bocas.
Esas melodías danzan en nuestros ojos haciendo que se escapen como ríos desembocados las emociones grandes, las intenciones nobles, las ganas de creer que es posible hacer un cambio, que termine con los dolores del planeta y que nos haga a todos estruendosamente felices.
Esas melodías danzan en nuestros ojos haciendo que se escapen como ríos desembocados las emociones grandes, las intenciones nobles, las ganas de creer que es posible hacer un cambio, que termine con los dolores del planeta y que nos haga a todos estruendosamente felices.
Como una estrella galáctica que a pasos agigantados va saliendo de nuestros esternones para tratar de alcanzar los corazones de toda la humanidad.




2 Comentarios:
graciaass!!!!!!!!!!!!!!!!
Siempre supe que esos ojos brillantes algo tramaban. Curiosos y desbordantes comunicando el deseo de las estrellas.
Eres la luz que ilumina
eres la simpleza e inocencia
eres hermosa linda kariniillaaaaaa
bendita eres
un abrasoteee gRAAANNDOOTOOOTEEEE
*****humano cristal amarillo (el rodri)****
ahoo!!!!
"Bendito universo, soy hija del sol y al fuego debo mi pasión ... Donde mi silencio encontró la libertad para ser...como hijos devotos de la galaxia entregados a sus manifestaciones.... convenciéndome a pura asociación, de que estoy encontrando mi paz...Qué feliz la locura ...Que hermoso es hablar de revolución"
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